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Hemorroides

Las hemorroides no son trastornos graves pero sí molestos. Las venas se inflaman en el ano o parte baja del recto porque el flujo de sangre hacia esa área se interrumpe. Generalmente se hinchan en casos de diarrea, estreñimiento, gran esfuerzo para evacuar, embarazo, mala hidratación y hábitos alimenticios, contener las ganas de defecar.

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Las hemorroides son venas que se hinchan en el ano y parte baja del recto. Son similares a las várices y también se les conoce como almorranas. Su padecimiento, aunque pocos lo comenten, es frecuente. Según cifras, tres de cada cuatro adultos lo sufre de vez en cuando.

Aunque normalmente no manifiesta síntomas, el sangrado, picazón, malestar y un bulto cercano al ano pudiera alertar.

Sobre dicho bulto, hace más sensible la zona, volviéndola dolorosa y esto es porque la hemorroide está trombosada. Hay múltiples formas de tratarlas, con fármacos adecuados prescritos por el médico y alternativas o remedios caseros, además de modificaciones en el estilo de vida.

Pueden ser internas, porque están dentro del recto; aunque no las veamos ni sintamos, cuando hacemos fuerza para evacuar es posible que los intestinos perjudiquen la superficie de la hemorroide y genere su sangrado.

En ocasiones esa misma fuerza provoca que las almorranas salgan por la abertura anal; a estas se les llama sobresaliente o prolapsada. Las externas están bajo la piel del ano.

Remedios caseros, cremas y pomadas

Productos como Fitoroid son especiales para calmar el ardor y dolor de las fisuras anales y hemorroides. Se trata de una crema para este padecimiento.

Remedios caseros cuya base son las plantas venotónicas mejoran la condición. Hamamelis es una de ellas, rica en taninos y flavonoides para fortalecer las paredes de las venas y el flujo de sangre por ellas.

Rusco es otra planta que alivia la pesadez y es de efecto antiinflamatorio, mientras que la Vid Roja, también con alto contenido de taninos y flavonoides, en baños de asientos favorecen el retorno venoso. Productos como Fisiocrem y Venoforte contienen estos principios activos.

Prueba estas recomendaciones y verás cómo mejora tu situación con las hemorroides.

¿Qué causa las hemorroides?

La tensión durante la evacuación y presión en el embarazo se asocian a la inflamación de las hemorroides, pero también se vinculan a la obesidad, dieta pobre en fibras, estar sentado mucho rato en el baño, relaciones sexuales anales, estreñimiento y diarrea crónica.

La edad incide en el sufrimiento de hemorroides, porque con el paso del tiempo los tejidos que sostienen las venas del ano y el recto se debilitan estrechan. Es por eso que los adultos mayores corren más riesgo de padecerlas; lo mismo pasa con las embarazadas, ya que el peso del bebé presiona la región anal.

Las principales complicaciones o consecuencias de sufrir de almorranas son la anemia y el estrangulamiento hemorroidal. Es raro que haya una pérdida crónica de sangre por hemorroides, lo cual derive en anemia, pero pasa si no cuentas con suficientes glóbulos rojos sanos que transporten oxígeno a las células.

El estrangulamiento se genera cuando se corta el suministro de sangre a una hemorroide interna, causando un dolor insoportable.

Consejos para prevenir y curar las hemorroides

Una forma natural de prevenir el sufrimiento por hemorroides, es cuidando la alimentación, porque así nuestras evacuaciones serán blandas y fáciles: a menos esfuerzo, menos probabilidad del padecimiento. Las comidas con alto contenido de fibra son recomendadas: vegetales, cereales integrales y frutas.

La hidratación es fundamental. Hay que beber por lo menos ocho vasos de agua y otros líquidos (no alcohol) diariamente, así ayudaremos a que las heces sean suaves.

No abuses de la fuerza y tampoco contengas el aliento a la hora de ir al baño, porque ejercerás mucha presión en las venas del ano y el recto. Tampoco aguantes las ganas de ir al baño, pues si retrasas la evacuación las heces pueden secarse y su salida será dificultosa.

Prueba suplementos de fibra, siempre en cantidades indicadas para que no acarreen el estreñimiento o, en su defecto, lo empeoren. Además, trata de no pasar mucho tiempo sentado (incluso en el inodoro), para que las venas del ano no se presionen más de la cuenta. Por último, ejercítate porque eso previene el estreñimiento y minimiza la presión venosa.