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Cuidado piel

La delicadeza y sensibilidad de la piel podría afectarse porque siempre está en contacto con el ambiente. Aunque parezca resistente, ser una barrera de bacterias y patógenos la debilita. Irritaciones, inflamaciones y obstrucciones son señales de enfermedades que alteran su apariencia, por eso hay que cuidarla con productos adecuados.

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Preste atención al cuidado de la piel

Los problemas o enfermedades de la piel aparte de las secuelas físicas implican afecciones emocionales. Al ser un órgano externo, no siempre podemos ocultar las alteraciones que experimenta.

Cualquiera puede notar los cambios, ya que una dermis sana estéticamente es distinta a una perjudicada por fisuras, enrojecimientos, costras, manchas, etc.

Son distintas las causas de problemas en la piel, incluso puede ser hereditario. Pero hay situaciones cotidianas como el estrés que fácilmente agravan condiciones, por ejemplo de la psoriasis.

Aunque a muchos de estos trastornos se les conoce el origen, a otros tantos no se les detecta raíz y se asocian a desórdenes del sistema inmunológico. Aquí conocerás los más comunes y cómo podemos tratarlos para favorecer el cuidado de la piel.

Problemas y enfermedades de la piel

La piel es sumamente importante. Gracias a ella el interior del ser vivo se aísla del medio ambiente, también somos capaces de sentir y expresar, así que es necesario atender cualquier señal que alerte alteraciones, pues probablemente estemos frente a una patología; si la detectamos a tiempo, la curamos.

Entre los problemas dermatológicos más habituales listamos:

  1. Psoriasis: se trata de un padecimiento inflamatorio crónico y autoinmune que se manifiesta con la decoloración, descamación y picor, perjudicando la estética cutánea. La regeneración celular se da con rapidez y estas terminan amontonándose en la superficie. Se nota mucho más en el cuero cabelludo, manos, codos y rodillas. El estrés es una de sus causas. La psoriasis la reseca. Psorisdin es una loción recomendada para hidratar la piel y normalizarla desapareciendo escamas, además calma la picazón, su gama incluye champú y gel para el tratamiento de la psoriasis.
  2. Dermatitis atópica: es una alergia crónica que termina inflamando la piel, causando descamación y resequedad. Aunque es común en niños, puede padecerse a cualquier edad. Es duradera y en periodos puede agravarse. Para ayudar al tratamiento de las pieles atópicas hay que hidratar y nutrir la piel y no usar jabones fuertes. No se ha encontrado una cura para la dermatitis atópica. Sin embargo, los tratamientos y las medidas de cuidado personal pueden aliviar la picazón y prevenir nuevos brotes. Por ejemplo, es útil evitar los jabones fuertes, hidratarse de forma regular y aplicar lociones o ungüentos medicinales. La gama Leti AT4, Nutratopic, Exomega, Lipikar ayudan al tratamiento de la piel atópica.
  3. Dermatitis seborreica: con síntomas similares, solo que aparece en zonas grasas. Los problemas de circulación sanguínea son vinculados a esta condición. Para tratarla se sugiere usar Ozoaquan, cuya presentación es en jabón líquido y aceites; es ideal para pieles sensibles. 
  4. Manchas, cicatrices y estrías: el acné, arrugas, quemaduras o accidentes dejan secuelas que siempre querremos borrar para lucir una piel sana. Uno de los productos sugeridos para esto es el Aceite de Rosa Mosqueta, debido a sus propiedades reparadoras capaces de mejorar la elasticidad y desaparecer rastros.

Detecta a tiempo

Ante las primeras señales o brotes en la piel, hay que buscar ayuda en el médico o farmacéutico pues es la alerta de que algo no anda bien.
Aunque la causa proviene generalmente del interior, se sugiere protegerse también de factores externos que causan estragos: frio, calor, sol, lluvia, contaminación.
Igualmente hay que cuidar la alimentación. Lo que comemos tiene mucho que ver con cómo se ve nuestra piel. La mala alimentación también se manifiesta a través de la dermis.
Ten en cuenta que si bien se trata de un órgano resistente, es sensible y por eso debemos protegerlo.